“Es una pena envejecer sin ver la belleza y la fuerza de la que su cuerpo es capaz” Sócrates
Iniciamos parafraseando esta frase de tan ilustre pensador no para idealizar el culto a la belleza física sino para recordar que también como seres humanos poseemos un cuerpo que nos permite relacionarnos con el mundo físico, pero igualmente necesita de su cuidado para mantener o mejorar sus capacidades.
El ser humano a pesar de ser sumamente adaptable a variedad de ambientes y actividades por motivo del acelerado ritmo de vida actual es común que limite los espacios de movimiento y desarrollo de actividad física dejando de lado la importancia de la salud del cuerpo con el fin de cumplir con los distintos compromisos adquiridos, sin embargo, muchas veces olvidamos el compromiso adquirido con nosotros mismos desde que nacemos de mantenernos en la mejor forma de salud posible y postponemos realizar actividades que nos favorezcan para mantener nuestro estado de salud.
Respecto a las actividades para mantener nuestra salud la OMS en el 2020 menciona que hasta 5 millones de muertes al año se podrían evitar si la población mundial fuera más activa, si estos datos no son suficientes, también mencionan que la falta de actividad física cuesta US$54 000 millones en atención sanitaria directa y otros US$14 000 millones por la pérdida de productividad. Además, en el comunicado la OMS recomienda directrices de actividad física para mantener la salud donde se dice que es necesario por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes.
A parte de la necesidad de prevención de enfermedades, la actividad física es un elemento indispensable para la salud vista no solo como la ausencia de enfermedad sino como el estado completo de bienestar físico, mental y social. Hacer espacio para la salud propia es un compromiso que tenemos con quien debería ser la persona más importante en nuestra vida, nosotros mismos, y si ya agendamos y cumplimos nuestros compromisos con nuestro empleador, papá, mamá, pareja, entre otros, ¿cómo no vamos a cumplir nuestros compromisos con nosotros mismos?
Ya que hablamos de la necesidad de actividad física para la salud, pasemos a hablar de los beneficios del ejercicio físico para nuestra vida, ya que hacer esta actividad física programada no solo mantiene nuestra salud, sino que además mejora nuestras capacidades físicas y mentales. El ejercicio físico mejora nuestra fuerza, resistencia, velocidad, capacidad de concentración, entre otras capacidades físicas y mentales que son necesarias para desarrollarnos como personas funcionales, junto con esto cada vez que cumplimos con nuestros objetivos y agregamos ese check a nuestras metas obtenemos un sentimiento de logro que contribuye con nuestra autoestima de forma positiva, lo mejor es que para lograr esto no tenemos que llevar dos años y perder o ganar 10 kilos, hace falta nada más presentarnos al gimnasio y completar nuestra rutina del día, con el tiempo y la suma de estos pequeños esfuerzos podremos ver que los resultados son cada vez más significativos.
Luego de hablar de los beneficios en la salud de la actividad física y el ejercicio físico démosles el turno a los beneficios en la autorrealización, sentirnos bien a la hora de practicar nuestro deporte favorito, caminar a conocer una reserva natural, jugar con los niños no deberían ser actividades renunciables por el simple hecho de que la edad va avanzando, nuestro cuerpo es perfectamente adaptable a mantenerse activo con los años, siempre y cuando le demos su mantenimiento preventivo. También, pensando en el futuro programamos nuestra mente para postergar la gratificación inmediata por más beneficios a futuro, costumbre que como sociedad nos hace bastante daño, además. Juan Carlos Santana fundador del centro de entrenamiento IHP menciona que por medio del ejercicio podemos recalibrar la voluntad humana, ya que al escoger una rutina de ejercicio cambiamos unos minutos de incomodidad por beneficios en la salud a largo plazo, hábitos que nos cuidan y que también contradicen la corriente a la que nos lleva la sociedad que más bien nos incita a cambiar unos pocos minutos de placer por malestares a mediano plazo y problemas de salud a largo plazo. Otro aspecto destacable del ejercicio es que nos demuestra de qué somos capaces, un poco de esfuerzo lograble nos prepara para cuando nuestra vida se complique un poco estar conscientes de que tenemos la capacidad de atravesar las dificultades y ser mejores, cualidad que nunca descubriremos si escapamos a la dificultad.
Viendo los beneficios de moverse en general nuestra participación de este mes se convierte en una invitación a que se pruebe hasta dónde puede llegar, ya tenemos una meta mínima que propone la OMS, no necesariamente tenemos que cumplirla inmediatamente si es el caso que no estamos haciendo nada podemos iniciar por realizar 60 minutos divididos en dos días e ir incrementando el tiempo hasta cumplir con el mínimo, por otro lado, si ya llevamos algún tiempo practicando algún tipo de actividad busquemos mantenernos fielmente a esta disciplina o propongamos algo que nos rete un poco como practicar en un evento deportivo, conocer una ruta, mejorar alguna marca, cada quién sabrá que le motiva más la tarea es cumplir ese compromiso con su persona más importante , USTED.
Información OMS: Cada movimiento cuenta para mejorar la salud – dice la OMS (who.int)
